DESARROLLO
La expansión del uso de las tecnologías ha supuesto la
generación de nuevas formas de relacionarse son parte de la cotidianidad de
niños, niñas y adolescentes. Esto trae grandes ventajas, al mismo tiempo que
requiere tomar medidas de protección –igual que en otros ámbitos– para evitar
que estén expuestos a situaciones de violencia que vulneren sus derechos y
pongan en riesgo tanto su integridad física como psíquica. Este tipo de
situaciones se agrupan dentro del concepto violencia contra niños, niñas y
adolescentes a través del uso de las TIC.
Diversos estudios sobre usos y costumbres en relación a las
tecnologías llevan a concluir que los chicos tienen una baja percepción de
riesgo respecto a situaciones vinculadas a su interacción con las TIC y que, en
ocasiones, se han encontrado en situaciones desagradables.
Las situaciones más desagradables identificadas son el
ciberbullying –o acoso entre pares mediante el uso de las TIC–, la exposición
no deseada a contenidos pornográficos o violentos y la interacción con un
desconocido que solicita información personal o un encuentro presencial.
Ciberbullying:
Se trata del acoso sicológico realizado entre menores en ese
que constituye su nuevo y relevante entorno de socialización: el ciberespacio.
Adquiere las más diversas manifestaciones alentadas por las incesantes
novedades tecnológicas y la ilimitada imaginación de los menores. No hace falta
ser más fuerte, ni dar la cara, ni coincidir con la víctima, ni conocerle.
Además, no presenciar el sufrimiento puede contribuir a infligirlo en mayores
dosis.
Grooming:
Se conoce así a la estrategia de empatía y engatusamiento que
utilizan depredadores sexuales para ganarse la confianza del menor y acabar,
mediante chantaje emocional o de otro tipo, obteniendo gratificaciones de
índole sexual que pueden ir desde el envío de imágenes o vídeos a propuestas de
encuentros en persona.
El sexting:
Es una práctica que supone el envío de imágenes o vídeos de
contenido erótico-pornográfico por parte de menores o jóvenes, principalmente,
por medio del teléfono móvil (Sexting = Sex + Texting). En sí mismo, incluso en
un contexto de privacidad adecuado, puede suponer problemas ligados a la
pornografía infantil. Otro incidente se produce cuando esas imágenes salen del
ámbito privado.

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